Según un estudio de Weekdone, 1 de cada 2 personas han dejado su puesto de trabajo por culpa de un jefe tóxico.

[bctt tweet=”1 de cada 2 personas deja su puesto de trabajo por culpa de sus jefes”]

A raíz de un artículo que leí hace poco sobre la toxicidad de jefes y responsables de toda índole, me planteé una cuestión sobre la que he estado siempre interesado y que continuamente ha estado dando martizallos en mi cabeza.

preferimos-un-buen-jefe-a-un-jefe-tóxico¿Cuáles son la razones para que alguien sea considera como un jefe tóxico?

Desde mi experiencia, y para no entrar en múltiples explicaciones por las que una persona pueda ser considerado como un jefe tóxico, te presento tres cuestiones que todo líder debería hacerse a sí mismo:

  1. ¿Cómo es la comunicación que ejerzo? ¿Sé de verdad el impacto que tengo a la hora de comunicar en los otros?
  2. ¿Reconozco los méritos de mi propio equipo?
  3. ¿Me he formado en algún momento para adquirir herramientas de liderazgo?

A continuación te voy a dar respuesta a cada una de estas preguntas.

No, definitivamente no todo el mundo es ni llegará a ser líder.

.., y no lo será, por el modo en que realiza su propia comunicación.

Existe un dato curioso, y es que:

[bctt tweet=”el 90% de las personas no es consciente del impacto que tiene su comunicación sobre los demás”],

y es ese impacto precisamente el que pierde a la persona y tiene el riesgo de convertirte en un líder o jefe tóxico.

Es evidente que algunos de ellos saben lo que comunican y hacen especial énfasis en ello, pero otros tantos no reconocen un impacto concreto en su forma de comunicar, con lo que la información que se pierde es de enormes proporciones, y muchas veces es difícil dar la vuelta a la misma.

Por lo tanto, es interesante que observes no sólo el modo de comunicación que tienes, tanto verbal como no verbal, sino el impacto que la misma tiene sobre los demás.

Si intentas mostrar una cosa, pero el interlocutor entiende otra o el impacto es diferente al que querías transmitir y se va a producir una incongruencia en el marco de la situación.

Incluso si tú consideras que comunicaste de una forma correcta. Esto te acerca más a la definición de jefe tóxico.

Dominar ciertas tecnicas de comunicación básicas es clave para evitar malos entendidos.

Consejo: Utiliza un espejo y obsérvate. Quizá incluso no sepas realmente quién es la persona que está delante, quizá hay que empezar por ahí mismo, por reconocerte a ti mismo y el impacto que ejerces sobre el entorno.

Reconócete a ti mismo.., pero también a los demás

“Llevo 10 años trabajando con mi jefe y nunca he recibido un reconocimiento a lo que hago. A veces no sé si lo estoy haciendo bien o mal. Actúo por simple intuición”

Esta frase me la ha soltado más de uno de mis clientes en alguna ocasión. Y es probable que tu mismo lo hayas pensado a lo largo de tu carrera profesional.

Estoy seguro que sabes qué es lo que siente.

Es cierto, todavía nos cuesta dar la enhorabuena y celebrar con nuestro equipo los hitos conseguidos.

Y no me refiero al logro de grandes objetivos, ni siquiera, los medianos. Hablo de los pequeños actos del día a día que al final son los lo que hacen posible los grandes logros:

  • un correo bien redactado que sea determinante para una venta,
  • un presupuesto estructurado y bien detallado,
  • o un comportamiento correcto con un cliente que facilite una fidelización en un momento dado,

Todos estos ejemplos son excusas perfectas para felicitar al empleado. Nada grandilocuente, pero esencial.

Ya lo sé, quizá estás pensando que esos actos debieran ser propios de un profesional, pero ¿los ves siempre y en el 100% de las ocasiones? Seguramente no.

Felicitar pequeños actos, sirve a las personas para focalizar su trabajo y saber cuál es la dirección correcta..,

Ofrecer gratitud suele tener recompensa. ¡Aléjate de ejercer como jefe tóxico y felicita a tus subordinados!

Nadie sabe más que yo, pero me consideran un jefe tóxico

Sin duda, el hábito no hace al monje, con lo que existen ocasiones donde un profesional con unas competencias técnicas probadas no sirva para ser un buen líder, y ni siquiera para ejercer como un adecuado gestor de personas.

No me digas que no has dado en alguna ocasión con personas brillantes a nivel técnico, que después tienen o han tenido grandes dificultades a la hora de generar liderazgo a su alrededor.

El ejemplo del “empollón” es el más típico.

Se puede decir por tanto que adentrarse en el camino de la gestión y desarrollo de personas suele ser más complejo que cualquier actividad de índole técnico.

Y eso es así ya que nosotros, como seres humanos, somos básicamente impredecibles, y factores que ni siquiera controlamos en nuestro interior son capaces de afectar al cuadro entero de mando, a todo el sistema complejo de funcionamiento.

Las relaciones humanas son sistemas muy complejos.

¿Y Qué ocurriría si nos educaran en el liderazgo desde edades tempranas?.

Esta es una de las ecuaciones que ha salido a la luz desde hace tiempo, y que la propia Universidad de Harvard desgranó con en un estudio que llamaron de la “Y” para evitar al futuro jefe tóxico.

Si te imaginas la “Y” como un trecho donde comenzaras a caminar desde la base de la letra y fueses hacia arriba en la misma, en un momento dado te encuentras en una intersección, ¿derecha o izquierda? ¿sigo mi rumbo conocido hasta ahora o me adentro hacia caminos diferentes?.

la-y-de-HarvardPara Harvard, y en términos de educación, la primera fase del camino, es decir, aquel sendero que empieza en la base de la letra y finaliza en la intersección, todos seguimos un mismo patrón educativo, ya sea en el colegio, instituto e incluso universidad. Cada uno de los centros nos enseñan casi en exclusividad procedimientos técnicos, independientemente de la situación o la asignatura a realizar.

Pero rara vez, nos han enseñado pautas sobre cómo ejercer nuestro liderazgo, o siquiera a saber lo mínimo en lo que se refiere a gestionar grupos de personas, que en un futuro profesional puede que te sea tan indispensable como hablar un inglés fluido.

“El liderazgo es una impronta del talento personal. O lo tienes, o no lo tienes”, he escuchado en más de una ocasión.

¿Y sabes qué?. Yo no estoy del todo de acuerdo con esa afirmación. Desde luego, el talento, como en cualquier otra circunstancia, es importante, y quien lo tenga le será más sencillo aplicarlo.

Pero como casi todo en la vida, el entrenamiento, el trabajo y la repetición de acciones pueden convertir a alguien bueno o no tan bueno en brillante, cuando la teoría inicial predecía lo contrario.

Continuamos con nuestra “Y”

Si te das cuenta, una vez que llegas a la intersección en el punto medio de la “Y”, sólo hay dos posibilidades:

  • Ir a derecha
  • o ir a izquierda,

Y en ese punto es donde tienes que decidir tu camino:

  1. O bien continuas con un trabajo técnico hasta el fin de tu carrera laboral, lo cual puede hacer que tu camino tenga techo y fin,
  2. o la organización en la que trabajas te ofrece la oportunidad de continuar un progreso profesional liderando personas.

Y es aquí donde llega el matiz transitorio clave de incertidumbre: ¿Sabré hacerlo?

Junto con otras incógnitas como por ejemplo:

  • ¿Estoy preparado para abandonar mi parcela técnica, confortable y conocida para inmiscuirme en un lugar insospechado, inusual e incierto?.
  • ¿Será fácil o difícil lidiar con personas (algunas de ellas bastante desagradables en su día a día por cierto) ?
  • .., o incluso más allá; ¿sabré comunicar lo que quiero, resolver conflictos, o en un momento determinado hacerme respetar?

Todas estas dudas son normales que te asalten en un momento.

Y sino lo hacen es mucho más probable que acabes desarrollando un liderazgo tóxico para ti y tu organización.

La realidad supera siempre la ficción

Toda la parafernalia de situaciones que te he enunciado en el párrafo anterior los viví en primera persona la primera vez que alguien confió en mí para liderar un proyecto.

Yo mismo pude ser un jefe tóxico sin ir más lejos.

Todo salió a las mil maravillas a decir verdad, y aprendí a base bien, pero algunos disgustos hubieran sido más livianos si hubiera adquirido entrenamiento previo años atrás, no en la Universidad, ni siquiera en educación secundaria, sino en esos años donde somos esponjas de conocimiento.

Cuando es más fácil adquirir nuevas experiencias.

Te animo por tanto a que siempre que esté en tu mano, te formes en habilidades, técnicas o herramientas de liderazgo. Las que te gusten, las que te llamen la atención, las que te vayan a servir de veras para tu día a día.

Que existan jefes tóxicos es difícilmente evitable en un 100% de los casos, pero al menos trata de no ser uno de ellos.

Creo fielmente que:

una educación compartida entre elementos técnicos, humanistas y herramientas de liderazgo y gestión de personas son de gran ayuda para tu desarrollo como líder. Tanto como si ahora diriges personas como si todavía no. Evita ser un jefe tóxico.

Todos hemos sufrido un jefe tóxico. Así que esta es tu oportunidad para reflexionar y compartir tu experiencia.

Y tú ¿Eres un jefe tóxico? ¿sufres a uno? Cuéntame que harías tu para evitar convertirte en un líder tóxico en el hilo de comentarios. Será un placer leer tus aportaciones.