resistencia al cambioExisten algunas palabras mágicas que como responsable de personas y proyectos seguro que te suenan, y una de ellas es la resistencia al cambio.

No me digas que nunca te ha pasado.

Tener una idea magnífica donde tu equipo, la compañía y tú mismo ibais a ahorrar esfuerzo, trabajo, consumo de energía y tiempo. “El no va más” vamos.

De tal forma que te has llegado a creer lo siguiente:

“Si estuviera aquí, en este preciso momento, cualquier gurú con un poco de visión, seguro que se querría llevar mi talento allende los mares y el globo terráqueo”.

Esta puede ser la primera sensación ante una idea global y prestigiosa para llevar a cabo, pero… ahí surge en el camino la primera piedra, puede que hasta la única. Eso sí, un pedrusco bien grande, del tamaño del Perito Moreno, helado y todo: la resistencia al cambio.

¿Cómo saber que nos enfrentamos a la resistencia al cambio?.

Puede ser bien simple, un golpe directo en el mentón, sin intransigencias ni contraindicaciones, incluso sin verlo venir.

Reacciones como:

— ¡Pues vaya mierda de idea! Seguro que al segundo día de intentar implantarlo tu gente se habrá amotinado en tu propio despacho y no te dejará ni entrar.

O quizá menos explícitas, pero bien cargadas de realidad.

— ¿Tu te acuerdas que Juan y Pepe? El año pasado hicieron lo imposible por quitar la máquina de “vending” por el simple hecho que no podían bajar al bar a tomarse el café y darse el gusto de estar quince minutos más comentando el partido de Champions de la noche anterior?

— Imagínate ahora mismo explicándoles este maravilloso cambio que propones, y que posiblemente les va a facilitar la vida a un año vista, pero que como contrapartida les va a suponer un esfuerzo extra de trabajo durante doce meses. Quizá pases a la historia y seas tú mismo la nueva máquina de “vending” para ellos..,

[bctt tweet=”El componente más pequeño de un equipo, por pequeño que sea, controla todo el sistema”]

Es común que entre las organizaciones  un nuevo paradigma y visión pueda tener sus días contados solamente por una fuerza aun mayor que la propia gravedad de nuestro planeta azul, y ese no es ni más ni menos que la resistencia al cambio de las personas.

A veces es incomprensible, ya que piensas:

— me estrujo el cerebro para que la productividad del área sea más eficiente, ahorremos tiempo de trabajo, todo el mundo se podrá ir incluso a casa antes con los deberes hechos y sin preocupaciones, pero a la hora de dar el paso, me encuentro con unas barreras de entrada en mi propia gente que ni en Corea del Norte…

Y no te confundas, con que uno sólo se resista entre todas las personas que pueden hacer posible una evolución en un área, esta puede echar al traste, o como mínimo quitar el sueño a los hacedores del cambio.

Recuerda que el componente más pequeño de un equipo, por muy circunstancial que parezca, puede fácilmente controlar todo el sistema.

¿Cuáles son los principales motores de la resistencia al cambio?

No es mi intención enumerar los únicas causas que provocan rechazo a los cambios, ni mucho menos, ya que estoy seguro que conoces otras muchas variantes, divisiones y subcategorías que has experimentado o has visto en tus propias carnes en otros, como para protagonizar una auténtica película de terror en referencia a la resistencia al cambio.

Lo que a continuación escribo no es más que mi propia experiencia, salpicada por las características de las propias industrias, organizaciones y grupos de trabajo con los que colaborado hasta este momento.

Como muestra ahí va un botón:

“Mi zona de confort es sagrada, y quien ose siquiera a mirarla, tendrá un severo enfrentamiento”.

¿Por qué no decirlo?, tú mismo querido lector, sin lugar a dudas yo también, hemos tenido y tenemos nuestra zona de confort. pero en este caso me refiero a esa zona inexpugnable en el que la persona inunda de barreras de entrada y hasta aranceles para ni siquiera explorar mundos desconocidos.

Algo similar a lo que Platón nos describe en su alegoría del mito de la caverna.

Nadie en este estado creerá a aquellos que dicen que más allá de la caverna la vida es fantástica.

“No me importa absolutamente nada de lo que aquí ocurra. Simplemente veo la vida pasar”.

Es lo que comúnmente llamamos desinterés.

En este caso da igual que sea una organización pública o privada, que “el desinteresado” tenga más o menos edad, mayor o menor experiencia, simplemente observa lo que ocurre a su alrededor como si tomara una silla y se pusiera a ver pasar coches en una carretera secundaria en un pueblo de 100 habitantes.

No es lo más excitante del mundo, pero basta como entretenimiento. Ir más allá ni siquiera es planteable.

“¡Ufffff!. Qué follón va a ser esto. ¿Crees en serio que merecerá la pena?”.

Ponerse la venda antes que la propia herida, o futurizar sin ningún tipo de conocimiento previo. Por supuesto, futurizando en negativo y sólo analizando los obstáculos, las dificultades, las horas de más en el trabajo, el esfuerzo puede que inútil si el proyecto se queda a mitad de camino.., y un largo etcétera de visiones apocalípticas, donde lo mejor es, como decía mi abuela: “virgencita, virgencita, que me quede como estoy”.

“No estoy seguro de poder llevar a cabo las recetas del cambio que me proponen”.

Seguro que has observado, dentro de la resistencia al cambio, un caso que va más allá de lo anteriormente descrito.

Personas que están dispuestas al cambio, sea esta del tipo que sea, pero que le tienen pavor al simple hecho de conjugar el verbo evolucionar en todas sus vertientes.

Estas personas, colaboradoras fieles, se bloquean ante su propia inseguridad, afectando de lleno a su bienestar, y a la propia tranquilidad del rol que ocupan.

Bajo mi perspectiva, puede que estén “per se” menos preparados para un cambio que los casos anteriores, y el esfuerzo que tengan que hacer será mayor, ahora bien, en el momento que palpen y sientan las bondades de la evolución, probablemente el camino será sencillo.

Ya se sabe lo que ocurre con los nuevos conversos..,

¿Existen secretos para disuadir la resistencia al cambio?

Realmente no.

No hay secretos, pero sí he observado pautas que en lugares concretos que han funcionado, y curiosamente casi todos ellos, por no decir el 100%, han empezado por una buena comunicación y la mejora de tus habilidades directivas.

[bctt tweet=” una buena comunicación es el antídoto más eficaz para empezar a vencer la resistencia al cambio”].

Ya sé, ya sé. Ahora mismo estás pensando, pues vaya lo que nos cuenta este. Una buena comunicación, dice. Pues Lógico.

Sí, lógico, pero que rara vez se lleva a cabo  de una manera adecuada. Los humanos, por lo general, somos seres de costumbres, y cuando existe algún hecho que vaya a cambiar una de nuestras costumbres, por pequeña que esta sea, las alarmas saltan, los porqués de la novedad redundan en el ambiente, y los “yo no estoy de acuerdo con esto” se ponen a la orden del día, aunque no se sepa bien en qué consiste el cambio en cuestión.

Lo primero, principal y más conveniente en todo cambio (evidentemente cuanto más grande con mayor motivo) es pulsar una estrategia de comunicación adecuada ante los protagonistas:

  • Saber a quien te diriges
  • Conocer los eslabones delicados del grupo
  • Identificar sus valores personales y como ente
  • Reconocer las sensibilidades existentes
  • …, e incluso conocer la historia reciente del propio grupo.

Sería algo así como un informe completo, o como nombran ahora en el deporte de élite, un trabajo de scouting.

…, los puntos de palanca en variable persona.

Decide quienes son los principales miembros que pueden actuar como líderes positivos del grupo.

No es la idea nombrar cabecillas, como si de un ejército armado se tratase, simplemente conocer quienes influirán por su carácter, su predisposición y su propio trabajo en los demás.

[bctt tweet=”Elige bien el quién para que el cómo y el qué sea más sencillo de llevar a cabo”]

Igual que antes he comentado que el componente más pequeño puede controlar el grupo, sin duda, aquí puede ocurrir lo mismo, pero en sentido contrario.

Elige bien el quién para que el cómo y el qué sea más sencillo de llevar a cabo, así incluso ante marejadas, la embarcación se moverá con ritmo pero con calma.

No muestres fortaleza desmedida en plan general con mando en plaza: “Esto se hace porque yo lo digo”.

Digamos, que esta idea es contraria a lo que planteo.

O más bien, corrijo, esta frase es bueno utilizarla en algún momento concreto y esporádico, pero no a la hora de plantear una situación donde se requiere la colaboración de una amplia gama de individuos.

Conclusión: la comunicación, la información y los para qué hacemos lo que hacemos provocan diferencias reales.

Estoy seguro que cuando has pensado en una transformación, una evolución o un cambio en una estructura de tu organización, a nivel técnico puede que te surjan dudas. Es normal, una obra en casa suele venir precedido de una variable de duda sobre si lo futuro planteado realmente será más beneficioso que lo actual.

Sin embargo, creo que tu preocupación como líder no debería estar tanto en el lado técnico, que estoy seguro dominas, sino por el lado de las personas.

Buscar aliados, compañeros de viaje, partícipes de la evolución, y sobre todo, explicar, explicar y explicar. No te canses de ello, ya que un proyecto bien avenido no se da mientras se va construyendo, que también, sino justo antes de comenzar, en la propia base.

Los cimientos de una casa hacen que la misma dure 10 o 100 años.

Sin cimientos adecuados es donde el propio terreno puede ahogar la construcción.

Así que, trabaja de forma directa en tu comunicación y elige a las personas clave (líderes) que actúen como motor del cambio haciéndoles parte de este para reforzar cada pilar y lograr establecer unos cimientos sólidos. Porque seguro vas  a encontrarte con la resistencia al cambio en sus distintas formas. 

Desde luego hacer esto no es sencillo pero la salud de tu organización y la de todos bajo tu mando, depende en gran medida en saber salvar las situaciones de resistencia que te puedas encontrar en tu vida profesional.

Yo te he contado mi receta.

Pero estoy seguro que existen más elementos que pueden ayudarte a superar una situación de bloqueo y negación ante un cambio. Y me gustaría conocerlos…

¿Te has encontrado alguna vez con la resistencia al cambio en tu organización, empresa o departamento? ¿Cómo lo solucionaste? Comparte en los comentarios tu experiencia y aprendamos entre todos 🙂

Photo credit: e-mariano via Foter.com / CC BY-NC-ND