comprar-talentoEstoy convencido que una de las razones por la que estás leyendo ahora mismo este artículo es porque te ha llamado la atención el título: de qué sirve comprar talento.

 Comprar talento y ponerlo a trabajar son dos insinuaciones que resultan contradictorias en sí, ya que parece que en lugar de atraer una persona y su potencial vas a adquirir un ordenador puntero para sacarle todo el rendimiento posible.

Y créeme si te digo que este mismo es el pensamiento de algunos departamentos de selección de personal, y por ende el inicio del fracaso de la gestión de personas.

Según un artículo de Travis Bradberry en el digital Entrepreneur: “las personas no dejan sus trabajos, a quien dejan es a sus responsables”.

Esto, por desgracia, es un hecho que puede estar minando el verdadero potencial de tu organización.

Porque comprar talento no vale nada si no eres capaz de “retener el talento” y ponerlo a trabajar.

Un momento.., yo tiendo a comprar talento y tienes razón; a veces no funciona como yo quiero.

He escuchado unas cuentas veces precisamente aquello de comprar talento en departamentos de selección como si de un nuevo software se tratase.

Pero la adquisición de personas es mucho más que la compra exclusiva de talento:

[bctt tweet=”Una selección de personal adecuada es la mejor forma de cuidar tu proyecto y tu organización”]

Que en el caso además de emprendedores o pequeños empresarios es como un bebé que poco a poco va creciendo y va dando pasos.

Y en muchos casos, tener al a persona adecuada es clave para que un proyecto fracase o tenga éxito.

Por eso la selección de personal va mucho más allá de comprar talento.

¡Quiero al mejor en mi empresa!

contratar talento por valoresHay una duda que siempre me ha surgido cuando he trabajado junto con departamentos de recursos humanos, ya sea en empresas grandes o no tanto.

La dirección incide mucho en planes, estrategias, acciones o tiempos de ejecución, pero casi nunca tienen demasiado claro que tipo de perfil de persona quieren para sus organizaciones.

Y cuando me refiero a “perfil de persona”, no sólo hablo de las competencias profesionales que un potencial talento pueda tener, sino qué quiere la organización de ese talento.

[bctt tweet=”¿Qué quieres tu como organización del talento que compras?”]

¿Y esto qué significa?

¿Simplemente que muestre brillantez, eficiencia y buen hacer técnico? ¿O quieres algo más?

Es decir, que la persona muestre valores cuya afinidad sea similar a la tuya y/o la de tu equipo.

Estoy completamente de acuerdo que no es adecuado comprar talento y ponerlo a realizar actividades que no son de su condición, como si compras una “tablet” de última generación y en lugar de utilizarla para trabajar, navegar o diseñar, la tienes como la base para cortar jamón los sábados por la noche.

Es decir, como dijo Oscar Wilde: “no intentes enseñar al cerdo a cantar porque perderás el tiempo e irritarás al cerdo”. Creo que en esto, querido lector, estarás de acuerdo.

Pero contratar solo fijándose en competencias profesionales esta provocando una miopía extrema en las políticas de recursos humanos de tu organización.

Y puede estar perjudicándote seriamente.

¿Sabes las motivaciones qué tiene una persona cuando compras talento?

Como digo, la búsqueda infinita para que el talento posea las competencias perfectas está perdiendo a las organizaciones en inversiones tanto en contratación como en formación que acaban perdiéndose en el limbo, ya que rara vez se cuestiona la siguiente pregunta:

¿Qué ocurre con los valores de esa persona?

Y entiéndeme cuando hablo de valores.

No me refiero a que el candidato sea mejor o peor persona, sino que sus motivaciones, su visión, o incluso sus anhelos sigan un camino más o menos en línea al tuyo, al de su responsable o al de sus compañeros de equipo.

[bctt tweet=”Cuando hablamos de valores no medimos que el candidato sea mejor o peor persona “]

Es decir, puede que una persona sea magnífico técnicamente para un puesto, y sus competencias sean las ideales, pero que tenga una orientación pragmática o económica clara, cuando la dedicación de mi proyecto tiene que ver con I+D, y precisamente la parte económica no es lo mejor que se puede encontrar en este área, a la larga creará fricción.

Conclusión, esa persona tarde o temprano acabará marchándose de la organización.

Para casos como el señalado,

comprar talento es adecuado en el corto plazo, pero pasado un tiempo, ese mismo talento es muy probable que no esté tan alineado como pensabas en un principio.

Y no pienses que te has equivocado porque realmente no reunía las competencias que buscabas. Es simple y llanamente una cuestión de valores.

Vale, la pregunta del millón, o del gordo de Navidad, ahora que se acerca la fecha.., ¿qué significa tener valores comunes?

Una de las conclusiones que he visto en cargos directivos es que no tenían muy claro cuál era el término de valor o valores propiamente dicho.

Bajo mi perspectiva los valores son neutros, es decir, no contienen acepciones positivas o negativas, y somos nosotros mismos, como seres humanos, los que bajamos el término de la neutralidad hacia algo que interna e intrínsicamente le damos un valor, un color, una cantidad o una importancia.

¿Qué ocurre si al comprar talento me fijo también en los valores?.

Según una prestigiosa consultora norteamericana, si contratas fijándote en los valores de la persona, la productividad del área o proyecto aumenta en un 35%.

Imagina por un instante que tienes dos personas de un determinado perfil para un área bien concreta de la compañía, la cual es determinante para el funcionamiento de la organización:

  • uno de ellos presenta un curriculum y unas competencias excepcionales,
  • y el otro, en comparación, tiene un buen curriculum y unas competencias aceptables

Añadamos que el primer tiene un espectro marcado hacia el reconocimiento personal por encima de cualquier cosa, mientras que el segundo es leal y procura cohesión en el equipo.

[bctt tweet=”La contratación atendiendo a valores mejora un 35% los resultados para un proyecto”]

¿Con cuál de los dos te quedas?, o siguiendo con el anuncio del artículo, y a la hora de comprar talento, ¿cuál es el más apto para ti?

Probablemente estés pensando que no es sencillo, o quizá que es del todo imposible conocer los valores de una persona en un proceso de selección, pero debes saber que:

existen herramientas que te permiten de un primer vistazo reconocer motivaciones, anhelos, o simplemente cómo jerarquiza una persona diversas situaciones en su vida

Que a la postre son relevantes para ti y también para tu organización.

En esto consiste precisamente la selección por valores.

No tener en cuenta siempre como valor único las competencias de una persona, sino dar muestra qué valores tiene y compararlos con el entorno al que se va a enfrentar.

Y repito, nada tiene que ver con que los valores sean positivos o negativos, sino simplemente ajustar a la necesidad el talento que requerimos, tanto a nivel interno como a nivel externo.

A largo plazo y con el tiempo comprar talento y ponerlo a trabajar puede que no sea suficiente, más bien hay que enjugar una política clara en torno a las competencias que requiere un área determinada, qué valores me interesan como organización que adquiera ese área y determinar el nivel de consciencia que necesito a nivel particular de la persona, y a nivel global como organización.

La idea es conjugar un camino donde valores y competencias se entremezclen para obtener armonía, ya que en multitud de ocasiones contratamos por competencias y despedimos (o se marchan) a las personas por sus valores.

Comprar talento y gestionar las mejores capacidades es complicado, sí, pero más lo será si los valores no están alineados.

En ese caso seremos como dos diales de radio diferentes.

Y nunca llegaremos a un punto donde oiremos ambos de manera perfecta, en algún lugar siempre habrá interferencias, por mínimas que sean.

Si te ha gustado el artículo o quieres compartir tu idea conmigo, no te cortes y dejame tu comentario. Una de mis características es querer aprender, y con tu aportación seguro que saco conclusiones.

¡Hasta la próxima!