Entusiasmo. Si pudiera describir el sentir de las personas que participamos en el proyecto de neuroestimulación para la integración de idiomas, creo que este adjetivo es el más adecuado.

Y créeme que no ha sido sencillo llegar hasta este punto.

Te diré que el proyecto de investigación que estamos llevando a cabo junto a la Universidad Politécnica de Valencia surgió de la nada, con café en mano, comentando la actualidad de nuestro herrumbroso país, y discutiendo sobre la todavía dificultad que tienen gran parte de los españoles para aprender lenguas extranjeras, sobre todo en lo referente al inglés.

¿Y si probamos con personas de la Universidad que la estimulación neurosensorial de verdad ayuda en la integración lingüística?

Un silencio demoledor se hizo entre todos los contertulios como si un ángel hubiera pasado por la sala. Nadie se atrevía a decir nada. Probablemente porque todos los allí presentes sentían una mezcla de emoción por la idea pero también de cierta incredulidad por su realización.

El fútbol no es tan importante… todavía hay esperanza

—¿Cuántas personas crees que se requieren para hacer algo así?. —No se, más o menos calculo que unas 130 podría ser un buen número”.

—Uffff!. Mira, un día se trajo para una conferencia al presidente de un prestigioso club de fútbol de primera división. —Estamos hablando que la repercusión del fútbol en nuestro país es grande, y encima venía a dar una charla a entusiastas universitarios ávidos de deporte y personajes con fama.

—Nos parecía una buena manera para llenar el auditorio.., ¿y sabes qué? , ¡nada!. Yo creo que ni 40 personas asistieron. —La mayoría de los estudiantes están a otras cosas, y menos para un esfuerzo de largo tiempo. ¡Olvídalo!

neuroestimulaciónSin quererlo, el desánimo se instaló en nosotros como un golpe de calor en pleno mes de julio, pero es curioso lo que ocurre cuando la impronta de una sola idea ha sido puesta en la cabeza de todos los presentes.., la misma permanece constante.

Quizá sea complicado explicar cómo se sucedieron los hechos posteriores.

Seguro que te han hablado de la insistencia y de no rendirse ante las adversidades, y de pura fe que no lo hicimos. Y eso que teníamos delante al mayor y más grande de los molinos de viento que nuestro querido hidalgo Don Quijote de la Mancha jamás ha tenido el infortunio de tener enfrente de sus narices: la administración pública.

Pero.., finalmente el proyecto de neuroestimulación salio adelante

Durante seis largos meses todo fueron negativas, dificultades y trabas por parte del sector medio de la Universidad.

—¡Un estudio con tanta gente de por medio y que requiere cinco meses es imposible!.

Lo primero que me venía a la cabeza ante tanta incomprensión era una frase que más de una vez he oído cerca de mí:

—¡¡Puffffff, que ganas tengo de jubilarme!!

En ese momento de veras que envidiaba a Don Quijote.

Es probable que sus molinos fueran más comprensivos que aquellas personas en las que la frase “no es posible” la tienen tatuada en su interior como si de un mantra tibetano se tratase.

Solamente la decana de la facultad de ADE y el vicedecano de Infraestructuras, adherido a la misma facultad, creyó que no solamente el proyecto era posible, sino que nos empujaron a buscar cómplices, y si hacía falta prisioneros donde se les practicase el síndrome de Estocolmo.

Dicho y hecho, ¿no queríamos demostrar las bondades de la neuroestimulación para la integración de idiomas?

¿Y que mejor sitio para empezar que el propio Departamento de lenguas de la Universidad?

Aquí fue precisamente cuando empezamos a vislumbrar indicios del significado de la palabra entusiasmo.

No había delante de nosotros un departamento, y por ende, personas dispuestas a que la idea saliera adelante, más bien les pareció tan sumamente útil y brillante eso de la neuroestimulación para la integración de idiomas que estaban dispuestos a aporrear puertas y derribar candados fuera cual fuese el tamaño y la consistencia de los mismos.

Pero… el problema de la ecuación seguía sin poder resolverse: las personas para el estudio.

Bien, cojamos papel y lápiz y hagamos recuento. ¿Qué tenemos hasta ahora?:

  • tenemos una idea, que no es poco,
  • tenemos el apoyo de una facultad, que no es nimio,
  • tenemos el sustento de un departamento de vital importancia, que era grandioso

…, entonces, sólo faltan las personas para llevar a cabo el proyecto.

En varios de mis artículos anteriores, ya sea para hablar sobre management, recursos humanos o neurociencia, he incidido en la necesidad del quién por delante del qué y el cómo. El quién, la persona o personas, al final es lo imprescindible. El qué y el cómo se hará por supuesto, pero después.

[bctt tweet=”El quién, la persona o personas, al final es lo imprescindible” username=”IsoraSolutions”]

Pues bien, aquí mismo se nos presentaba esta misma dificultad, que sinceramente para mí era como resolver una jugada de ajedrecista experto: totalmente imposible.

Solamente me venía a la cabeza el presidente del prestigioso club de fútbol y las 40 personas en sala, cuando nosotros necesitábamos un mínimo 130 para un período de casi cinco meses.., en fin, de valientes está hecho el mundo.

No había otra opción, simplemente había que intentarlo. Alzar la voz, proyectar en positivo y hacer dimes y diretes para atraer a:

  1. estudiantes,
  2. profesores,
  3. investigadores
  4. y profesionales del mundo académico

Para que se unieran a la locura salida de una taza de café: nuestro proyecto de neuroestimulción lingüistica.

Las sorpresas tienen estas cosas: y la neuroestimulación para la integración de idiomas parece que también

Exactamente, y tras un par de conferencias y una divulgación de carácter más cercano que masivo, las peticiones para sumarse al proyecto fueron de más de 250 personas.

Claro, en ese preciso momento solamente podía increpar contra mi persona por poner trabas a mi propia fe. No pensaba siquiera que pudiéramos llegar al medio centenar de individuos, y mira por donde, habíamos quintuplicado mi propia e incomprensible quimera. Hombre de poca fe que diría mi madre.

Y el proyecto de neuroestimulación para integración de idiomas vio la luz.

De todo esto han pasado varios meses, y ahora mismo nos encontramos en el segundo tramo de los tres intensivos de trece días en que consiste el total de la neuroestimulación para la integración de idiomas.

Y empezamos a sacar las primeras conclusiones.

Primeros resultados del proyecto de neuroestimulación

Lo más sorprendente de todo, según la Universidad, es el compromiso de alumnos y profesores de cara al proceso.

Dos horas diarias de neuroestimulación para integración de idiomas durante trece días seguidos y en tres períodos diferentes, era lo nunca visto para ellos antes.

[bctt tweet=”El 70% de los participantes han mejorado la distinción de sonidos en otro idioma” username=”IsoraSolutions”]

Para nosotros, por contra, y una vez superadas las sensaciones de estupefacción por la acogida del proyecto, las palmas de alegría en forma de entusiasmo están siendo los resultados preliminares conseguidos.

Solamente con trece días de estimulación, más el mes de descanso necesario para que el cerebro se acostumbre y decante el entrenamiento recibido, ha supuesto que más del 70% de las personas del proyecto hayan evolucionado y mejorado en la discriminación de sonidos a nivel lingüístico.

¿Y qué quiere decir esto?

Básicamente que su cerebro es capaz ya de poder dividir un todo, en este caso una frase en un idioma extranjero, en partes divisibles, ya sean estas sílabas, palabras, fonemas, etc., con lo que el aprendizaje se convierte en un proceso más rápido y eficaz para la persona, ya que el propio cerebro deja de percibir ruido para mostrar piezas de un puzzle conocido, que solamente habrá que juntar después.

Con este propósito, nuestra intención era que el oído hiciera un “reset”, es decir, que vuelva al estado original de partida como si fuéramos niños, con todo lo que conlleva el aprendizaje detrás de ello, algo natural como la vida misma.

¿Y ahora qué?

Buena pregunta, ¿ahora qué?

¡Bien!

Ten en cuenta que es el primer estudio que se realiza en España de estas características, y por lo pronto quedan dos meses y medio para que todo el proceso de estimulación neurosensorial para integración de idiomas termine.

Los resultados reflejados en torno a la discriminación de frecuencias es sólo una pequeña parte que florecerá a partir de que se empiecen a moldear los resultados finales, que comenzarán a partir del mes de julio y que creemos no saldrán a la luz hasta por lo menos finales de este año 2016.

Desde nuestra perspectiva, y por nuestra experiencia en el ser humano, los datos preliminares ya extraídos, y lo que propiamente deducimos del propio proceso, podemos estar hablando de una verdadera ayuda para que cualquier persona quiera aprender, reforzar o recordar un idioma que no sea el materno.

Todo depende de la frecuencia del idioma a aprender, y de las otras frecuencias dominantes a las que tu cerebro está acostumbrado a procesar.

Simplemente es entrenar aquellas frecuencias no percibidas para integrarlas de una manera que no sea invasiva, para que permanezcan en el tiempo.

Eso si, en caso de que busques milagros inauditos, Lourdes está lejos de nuestra perspectiva. Para integrar un idioma extranjero es necesario estar estudiándolo, usándolo o practicándolo de una forma u otra, ya que de lo contrario sería como tener un pájaro en una jaula, es decir, es bonito mirarlo, pero frustrante para el propio pájaro por no poder volar con libertad.

Escribiré más adelante como continúa el proceso, puede que hasta unos meses nada pueda sacar a la luz.

Solamente quería compartir el hecho de cómo un estudio de neuroestimulación para la integración de idiomas está revolucionando una Universidad y a nosotros mismos.

.., ahora más que nunca, y mientras escribo estas líneas, no puedo más que suscribir el primer párrafo, y es que la palabra entusiasmo calza exactamente con el sentir de los miembros del proyecto en estos momentos.

Photo credit: VernsPics via Foter.com / CC BY-NC-ND